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Las Siete Iglesias
¿QUÉ ES UNA SECTA?

A los santos y fieles hermanos en Cristo Jesús que han leído y meditado acerca del contenido de las conferencias de nuestro hermano J.N.Darby, acudiendo en todo momento a las Sagradas Escrituras, en cada cita que al autor indica a todo lo largo de sus exposiciones:
Una vez finalizada la tarea de traducir este tan preclaro, edificante y liberador conjunto de inspirados pensamientos, y en la confianza en que el Espíritu Santo a despertado más de alguna inquietud en algunos de los santos lectores que poseen la vida de lo alto y que no están satisfechos con su posición cristiana actual o estén inquietos con respecto al terreno congregacional que ellos han adoptado, tengo a bien exhortarlos a leer, releer, adorar, orar y pedir sabiduría, meditando el siguiente texto, tantas veces leído, proclamado, pronunciado, pero tan pocas veces honrado: El único terreno y principio de una reunión de los cristianos:
"Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos." (Mateo 18:20)
Por último pongo a su disposición, como corolario de estas conferencias y coronando los comentarios de edificación de este sitio web, la traducción de un breve comentario del hermano J.N.Darby, para revisar que terreno estamos pisando en nuestra vida cristiana y sobre que principios nos estamos congregando, titulado: ¿QUÉ ES UNA SECTA?
Que nuestro Padre nos conceda en su gracia abrir más y más nuestros corazones "para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo"(2ª. Corintios 4: 6)
El traductor

¿QUÉ ES UNA SECTA?
La palabra "secta" es empleada en la traducción inglesa (de la Biblia: nota del traductor), para expresar la palabra griega "hairesis". El significado de esta palabra es bien conocido. Se usa (excepto en los Hechos de los Apóstoles dónde se encuentra seis veces), sólo una vez en la Epístola a los Corintios, una vez en la Epístola a los Gálatas (capítulo 1: 20), y una vez en la de Pedro (2a. Pedro 2). Solamente en la primera epístola a los Corintios es traducida por la palabra herejía (1a. Corintios 11: 19). Significa una doctrina, o un sistema, ya sea de filosofía o de religión que tiene sus adherentes unidos por el hecho de adoptar esta doctrina. Su significado está ahora un poco modificado, porque la iglesia profesante (por lo menos la mayor parte de ella) ha tomado el nombre de Católica, es decir, universal. Entonces, todo cuerpo religioso, toda congregación cristiana que no pertenece a esta comunidad (así llamada Católica), es llamada por esta, una secta; por esto la palabra ha llegado a ser una palabra de censura. Todos los cuerpos cristianos son llamados sectas algunas veces, en el sentido de las divisiones, cuando ellos se separan de la totalidad de los Cristianos, o de aquellos que llevan este nombre. Sin embargo, la palabra secta siempre implica en sí misma, más o menos censura, de la idea de que aquellos que la componen se reúnen por una doctrina o por una denominación en particular. Nosotros no podemos decir que esta manera de ver esto es completamente falsa; la aplicación puede ser falsa, pero no la idea misma. Pero lo que es importante, es descubrir aquello que, de hecho, sea una congregación de Cristianos que merezca este nombre de forma justa; o, puesto que esto se aplica a congregaciones o a organizaciones Cristianas, es necesario entender el verdadero principio en el que nosotros debemos congregarnos. Aquello que no esté basado en este principio, es verdaderamente una secta.

Aunque los (así llamados) Católicos han hecho un mal uso de esta verdad, no es menos cierto que la unidad de la Iglesia es una verdad de la mayor importancia para los Cristianos, ya sea la unidad de todos manifestada individualmente en el mundo (Juan 17), o aquella del cuerpo de Cristo, formado por el Espíritu Santo que descendió aquí abajo (Hechos 2; 1a. Corintios 12: 13). De esta forma, en Juan 17 el Señor pide al Padre, con respecto a aquellos que creerán a través de la palabra de los apóstoles, "que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste", Juan 17: 21. Nosotros vemos allí, la unidad práctica de los Cristianos en la comunión del Padre y el Hijo. Los apóstoles deben ser uno en pensamiento, palabra y obra, por la operación de un Espíritu, como el Padre y el Hijo en la unidad de la naturaleza divina (versículo 11). Entonces ésos que debían creer por la palabra de ellos, deben ser uno en la comunión del Padre y el Hijo (versículo 21). Nosotros seremos perfectos en la unidad de la gloria (versículo 22); pero nosotros debemos ser uno ahora, para que el mundo pueda creer (versículo 21). Además, el Espíritu Santo que descendió del cielo en el día de Pentecostés (Hechos 2), bautizó a todos los creyentes de ese tiempo en un cuerpo, unido a Cristo como un cuerpo a la cabeza, y manifestado aquí abajo en la tierra en esta unidad (1 Corintios 12: 13). Nosotros vemos claramente que es en la tierra, de donde se dice en el capítulo 12 de la primera epístola a los Corintios, que "si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan". Nosotros no sufrimos en el cielo. Pero entonces se agrega, "Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular".
El capítulo completo muestra la misma verdad; pero estos versículos bastan para demostrar que se trata de la Iglesia en la tierra. Vean aquí, entonces, la verdadera unidad formada por el Espíritu Santo: primero, la unidad de los hermanos entre ellos; y, en segundo lugar, la unidad del cuerpo.

El espíritu de una secta existe cuando nosotros vemos a los discípulos unirse fuera de esta unidad y cuando aquellos que profesan de ella, se reúnen alrededor de una opinión, para que ellos sean unidos por medio de esta opinión. La unidad no está fundada en el principio de la unidad del cuerpo, ni de la unión de hermanos. Cuando tales personas están unidas en una organización, y mutuamente se reconocen unos a otros como miembros de esta organización, entonces ellos constituyen formalmente una secta, porque el principio de la reunión no es la unidad del cuerpo; y los miembros están unidos, no como miembros del cuerpo de Cristo, aún cuando ellos lo son, sino como miembros de una organización particular. Todos los Cristianos son miembros del cuerpo de Cristo -un ojo, una mano, un pie, etc. (1a. Corintios 12: 13-25). La idea de ser un miembro de una iglesia no se encuentra en la palabra. El Espíritu Santo compara la Iglesia en la tierra a un cuerpo, del cual Cristo es la Cabeza (Efesios 1: 22, 23; Colosenses 1: 18); entonces cada Cristiano es un miembro de este cuerpo, así como de Cristo. Pero, ser un miembro de una organización particular es completamente otra idea. Ahora, siendo la cena del Señor la expresión de esta unión de los miembros (como dice 1a. Corintios 10: 17), cuando una organización de Cristianos admite su derecho a recibir a sus miembros en ella, hay una unidad formalmente opuesta a la unidad del cuerpo de Cristo. Es posible que esto pueda ser ignorancia, o que estos Cristianos nunca han aprendido lo que es la unidad del cuerpo, y que es la voluntad de Dios que esta unidad se manifieste en la tierra; pero, de hecho, ellos forman una secta, una negación de la unidad del cuerpo de Cristo. Varios de aquellos que son miembros del cuerpo de Cristo no son miembros de esta organización; y la Cena, aunque los miembros participan piadosamente de ella, no es la expresión de la unidad del cuerpo de Cristo.
Pero ahora se presenta una dificultad: los hijos de Dios están dispersos; muchos hermanos piadosos están adheridos o a esta opinión, o a tal organización, y están mezclados con el mundo a causa de las ventajas, incluso en las cosas religiosas. Existen, ¡Ay!, muchos que no tienen ninguna idea de la unidad del cuerpo de Cristo, o quienes niegan el deber de manifestar esta unidad en la tierra. Pero todo eso no aniquila la verdad de Dios. Los que se unen, como ya he dicho, no son más que una secta en principio. Si yo reconozco a todos los Cristianos como miembros del cuerpo de Cristo, si yo los amo y los recibo con un corazón ensanchado, incluso a la Cena, suponiendo que ellos están caminando en santidad y verdad, invocando el nombre del Señor de corazón limpio (2a. Timoteo 2: 19-22; Apocalipsis 3: 7), entonces yo no estoy caminando en el espíritu de una secta, incluso aunque yo no pueda reunir a todos los hijos de Dios, porque yo camino según el principio de esta unidad del cuerpo de Cristo, y busco la unión práctica entre los hermanos. Si yo me reúno con otros hermanos para tomar la cena del Señor solamente como un miembro del cuerpo de Cristo, no como un miembro de una iglesia, cualquiera que ella sea, sino verdaderamente en la unidad del cuerpo, preparado para recibir a todos los Cristianos que estén caminando en santidad y verdad, yo no soy miembro de una secta; yo no soy un miembro de ninguna otra cosa más que del cuerpo de Cristo. Pero reunirse sobre otro principio para formar una organización religiosa, de cualquier manera que esto pueda ser, es formar una secta. El principio es muy sencillo. Las dificultades prácticas a veces son grandes por causa del estado de la Iglesia de Dios; pero Cristo es suficiente para todo; y si nosotros estamos contentos de ser poco a los ojos de los hombres, el asunto no es tan difícil.

Una secta, entonces, es una organización religiosa unida sobre otro principio distinto que el del cuerpo de Cristo. Es formalmente tal, cuando aquellos que componen esta particular organización son considerados como siendo miembros de ella. Caminar en el espíritu de una secta es cuando solamente aquellos son reconocidos de una manera práctica, sin dejar de presentarse formalmente como miembros de una organización. Nosotros no hablamos de la disciplina que se ejerce en el seno de la unidad del cuerpo de Cristo, sino del principio en que nosotros nos reunimos. La palabra no reconoce ninguna cosa tal como el ser miembro de una iglesia; siempre habla de los miembros del cuerpo de Cristo. Pero éstos son unidos para manifestar la unidad caminando juntos. Nosotros podemos citar Mateo 18: 20 como un estímulo precioso en estos tiempos de dispersión, en estos tristes tiempos de los últimos días, dónde el Señor promete Su presencia a dos o tres congregados en Su nombre. Él nos da 2a. Timoteo 2: 22 para dirigirnos en el camino de Su voluntad, en medio de la confusión que reina alrededor de nosotros.

J.N.Darby